El día nos sorprendió primaveral, y prueba de ello es que en las fotos Eloy, Javi, y Juanma, estuvieron en camiseta buena parte de la visita.
Medina del Campo nos sorprendió a todos, no solo por la riqueza de su patrimonio, sino también por la preparación y profesionalidad que nos demostraron los medinenses en el cuidado de su ciudad.
Las visitas al Castillo y al Palacio Testamental nos trasladaron a la España de los Reyes Católicos, desde las guerras nobiliarias por la sucesión al trono de Castilla, hasta los descubrimientos colombinos, pasando, claro está, por los grandes mercados, que, en torno a la lana merina, convirtieron a esta ciudad en capital del mercado de lana de la Europa Medieval y de la Edad Moderna.
La visita a la Bodega Emina fue para nosotros toda una demostración del gran nivel, que Rueda, y Ribera de Duero, están alcanzando para destacarse, hoy en día, como unos de los mejores vinos del Mundo.
Y desde luego, nuestra enhorabuena al Restaurante Mónaco, de Medina del Campo, que nos dio toda una lección de buena cocina castellana. Espectacular el menú con el que nos deleitaron y genial el trato que nos dispensaron.
Un día entrañable, en familia, con amigos y cultura por todas partes.
Hay que repetir más de estas.

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